[...] Los beneficios que gotean del cielo para nosotros son como arroyuelos que nos conducen hasta la fuente y, gracias a esa pequeña corriente, la plenitud que habita en Dios se presenta aún mejor. Así es como, de una forma particular, la ruina en la que nos hizo caer la rebelión del primer hombre nos empuja a dirigir los ojos a lo alto, no solo para desear los bienes de que nosotros, seres paupérrimos y famélicos, tenemos menester, sino también para ser llenos de respeto y así aprender la verdadera humildad.
Juan Calvino
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