LA SOBERANÍA DE DIOS Y EL PROBLEMA DEL MAL

R. C. Sproul
Libro: Escogidos por Dios


Sin duda alguna, la cuestión más difícil de todas es cómo el mal puede coexistir con un Dios que es totalmente santo y totalmente soberano. Me temo que la mayoría de los cristianos no se dan cuenta de la profunda severidad de este problema. Los escépticos llaman este asunto el "talón de Aquiles del cristianismo". Recuerdo vividamente la primera vez que sentí el dolor de este espinoso problema. Yo era nuevo en la facultad y había sido cristiano durante unas semanas solamente. Estaba jugando al pimpón en el salón del dormitorio de hombres cuando, en mitad de una bolea, me sobrevino el pensamiento: Si Dios es totalmente justo, ¿cómo puede haber creado un universo donde está presente el mal? Si todas las cosas proceden de Dios, ¿no procede de El también el mal?


Entonces, como ahora, me di cuenta de que el mal era un problema para la soberanía de Dios. ¿Se introdujo el mal en el mundo contra la voluntad soberana de Dios? En ese caso, El no es absolutamente soberano. Si no, debemos concluir que en algún sentido aun el mal ha sido preordenado por Dios. Durante años busqué la respuesta a este problema, explorando las obras de teólogos y filósofos. Encontré algunos intentos ingeniosos de resolver el problema, pero, hasta ahora, nunca he encontrado una respuesta plenamente satisfactoria.

La solución más común que oímos para este dilema es una simple referencia al libre albedrío del hombre. Oímos afirmaciones tales como: "El mal se introdujo en el mundo por el libre albedrío del hombre. El hombre es el autor del pecado, no Dios." Sin duda, esa afirmación encaja con el relato bíblico del origen del pecado. Sabemos que el hombre fue creado con libre albedrío y que el hombre libremente escogió pecar. No fue Dios quien cometió el pecado, fue el hombre. El problema, sin embargo, aún persiste. ¿De dónde sacó el hombre la más mínima inclinación a pecar? Si fue creado con algún deseo de pecar, entonces se arroja una sombra sobre la integridad del Creador. Si fue creado sin deseo alguno de pecar, entonces debemos preguntar de dónde vino ese deseo.

El misterio del pecado está ligado a nuestro entendimiento del libre albedrío, el estado del hombre en la creación y la soberanía de Dios. La cuestión del libre albedrío es tan vital para nuestro entendimiento de la predestinación que dedicaré un capítulo entero al tema. Hasta entonces restringiremos nuestro estudio a la cuestión del primer pecado del hombre. ¿Cómo pudieron caer Adán y Eva? Ellos fueron creados buenos. Podríamos sugerir que su problema fue la astucia de Satanás. Satanás los engañó. Los embaucó para que comiesen del fruto prohibido. Podríamos suponer que la serpiente fue tan aduladora que embaucó totalmente a nuestros primeros padres.

Esta explicación conlleva varios problemas. Si Adán y Eva no se dieron cuenta de lo que estaban haciendo, si fueron totalmente embaucados, entonces el pecado habría sido todo de Satanás. Pero la Biblia deja claro que, a pesar de su astucia, la serpiente habló desafiando directamente el mandamiento de Dios. Adán y Eva habían oído a Dios promulgar su prohibición y advertencia. Oyeron a Satanás contradiciendo a Dios. La decisión estaba clara ante ellos. No podían apelar a la astucia de Satanás para excusarse.

Aun si Satanás no hubiera sólo embaucado sino forzado a Adán y Eva a pecar, aún no estamos libres de nuestro dilema. Si hubieran podido decir con razón: "El diablo nos hizo hacerlo", aún tendríamos que afrontar el problema del pecado del diablo. ¿De dónde procede el diablo? ¿Cómo consiguió caer de la bondad? Tanto si estamos hablando de la Caída del hombre o de la caída de Satanás, estamos tratando aún el problema de criaturas buenas que se vuelven malas.

Oímos la explicación "fácil" de que el mal vino a través del libre albedrío de la criatura. El libre albedrío es algo bueno. El que Dios nos diera libre albedrío no hace recaer la culpa sobre Él. En la creación, al hombre le fue dada la capacidad para pecar y la capacidad para no pecar. El escogió pecar. La cuestión es: "¿Por qué?" Aquí es donde reside el problema. Antes que una persona pueda cometer un acto de pecado, debe tener primero un deseo de realizar ese acto. La Biblia nos dice que las malas acciones fluyen de los malos deseos. Pero la presencia de un deseo malo es ya pecado. Pecamos porque somos pecadores. Nacimos con una naturaleza de pecado. Somos criaturas caídas. Pero Adán y Eva no fueron creados caídos-. No tenían una naturaleza de pecado. Eran criaturas buenas con libre albedrío. Sin embargo, escogieron pecar. ¿Por qué? No lo sé. Ni he encontrado aún a alguien que lo sepa.

A pesar de este intrincado problema, debemos afirmar aún que Dios no es el autor del pecado. La Biblia no revela las respuestas a todas nuestras preguntas. Revela la naturaleza y el carácter de Dios. Una cosa es absolutamente impensable: que Dios pudiera ser el autor o realizador del pecado. Pero este capítulo trata de la soberanía de Dios. Nos queda aún por responder la pregunta de que, dado el hecho del pecado humano, ¿cómo se relaciona éste con la soberanía de Dios? Si es cierto que, en algún sentido, Dios preordena todo lo que sucede, entonces se sigue sin duda que Dios debe de haber preordenado la entrada del pecado en el mundo. Eso no quiere decir que Dios obligara a que ocurriera, o que impusiera el mal a su creación. Lo único que significa es que Dios debe de haber decidido permitir que ocurra. Si no permitió que ocurriese, entonces no podía haber ocurrido, pues de otra forma no sería soberano.

Sabemos que Dios es soberano porque sabemos que Dios es Dios. Por tanto, debemos concluir que Dios preordenó el pecado. ¿Qué otra cosa podemos concluir? Debemos concluir que la decisión de Dios de permitir que el pecado entrase en el mundo fue una buena decisión. Esto no quiere decir que nuestro pecado es realmente algo bueno, sino meramente que el que Dios nos permita cometer el pecado, que es malo, es algo bueno. El que Dios permita el mal es bueno, pero el mal que Él permite es aún mal. La implicación de Dios en todo esto es perfectamente justa. Nuestra implicación en ello es inicua. El hecho de que Dios decidiese permitirnos pecar no nos absuelve de nuestra responsabilidad por el pecado.

Una objeción que oímos con frecuencia es que, si Dios conocía de antemano que nosotros íbamos a pecar, ¿por qué nos creó en primer lugar? Un filósofo expresó el problema de esta manera: "Si Dios sabía que nosotros pecaríamos pero no lo impidió, entonces no es ni omnipotente ni soberano. Si podía impedirlo pero escogió no hacerlo, entonces no es ni amante ni benévolo." Mediante este enfoque Dios aparece como malo, no importa cómo respondamos a la pregunta.

Debemos asumir que Dios sabía de antemano que el hombre caería. Debemos también asumir que Él podía haber intervenido para impedirlo. O podía haber escogido no crearnos en absoluto. Concedemos todas estas posibilidades hipotéticas. Para empezar, sabemos que Él sabía que caeríamos, y que siguió adelante y nos creó a pesar de todo. ¿Por qué significa eso que El no es amante? También sabía de antemano que iba a llevar a cabo un plan de redención para su creación caída que incluiría una perfecta manifestación de su justicia y una perfecta expresión de su amor y misericordia. Fue ciertamente amante por parte de Dios predestinar la salvación de su pueblo, los que la Biblia llama sus "elegidos" o escogidos.

Son los no elegidos los que constituyen el problema. Si algunos no son elegidos para salvación, entonces parecería que Dios no es tan amante hacia ellos. Según ellos, parece que hubiera sido más amante por parte de Dios no haber permitido que nacieran. Ese puede, ciertamente, ser el caso. Pero debemos hacer la pregunta verdaderamente difícil: ¿Existe alguna razón para que un Dios justo deba ser amante hacia una criatura que le odia y se revela constantemente contra su divina autoridad y santidad? La objeción suscitada por el filósofo implica que Dios le debe su amor a criaturas pecaminosas. Esto es, lo que se da por supuesto, sin palabras, es que Dios está obligado a ser clemente para con los pecadores. Lo que el filósofo pasa por alto es que si la gracia está obligada, ya no es gracia. La esencia misma de la gracia es que es inmerecida. Dios siempre se reserva el derecho de tener misericordia de quien quiera tener misericordia. Dios puede deberle justicia a la gente, pero nunca misericordia.

Es importante indicar una vez más que estos problemas surgen a todos los cristianos que creen en un Dios soberano. Estas cuestiones no son peculiares a una idea concreta de la predestinación. La gente argumenta que Dios es suficientemente amante como para proveer un camino de salvación para todos los pecadores. Puesto que el calvinismo restringe la salvación sólo a los elegidos, parece requerir un Dios menos amante. En la superficie al menos, parece que una idea no calvinista provee una oportunidad para que se salven grandes multitudes de personas que no hubieran sido salvadas en la idea calvinista.

Una vez más, esta cuestión afecta asuntos que deben ser desarrollados más plenamente en capítulos posteriores. Por ahora permítaseme decir simplemente que, si la decisión final para la salvación de pecadores caídos fuese dejada en las manos de pecadores caídos, desesperaríamos de toda esperanza en cuanto a que alguien fuese salvado. Cuando consideramos la relación de un Dios soberano con un mundo caído, afrontamos básicamente cuatro opciones:

1. Dios pudo decidir no proveer una oportunidad para que alguien fuese salvado.
2. Dios pudo proveer una oportunidad para que todos fuesen salvados.
3. Dios pudo intervenir directamente para asegurar la salvación de todos.
4. Dios pudo intervenir directamente y asegurar la salvación de algunos.

Todos los cristianos descartan inmediatamente la primera opción. La mayoría de los cristianos descartan la tercera. Afrontamos el problema de que Dios salva a algunos y no a todos. El calvinismo corresponde a la cuarta opción. La idea calvinista de la predestinación enseña que Dios interviene activamente en las vidas de los elegidos para hacer absolutamente segura la salvación. Por supuesto, el resto es invitado a Cristo y se le da una "oportunidad" para ser salvado "si quiere". Pero el calvinismo da por supuesto que, sin la intervención de Dios, nadie querrá jamás a Cristo. Nadie escogerá jamás a Cristo por sí mismo.

Este es precisamente el punto en disputa. Las ideas no reformadas de la predestinación asumen que a toda persona caída le queda la capacidad de escoger a Cristo. Al hombre no se le considera tan caído que requiera la intervención directa de Dios hasta el grado que afirma el calvinismo. Todas las ideas no reformadas dejan en manos del hombre el dar el voto decisivo para el destino final del hombre. Según estas ideas, la mejor opción es la segunda. Dios provee oportunidades para que todos sean salvados. Pero, ciertamente, no existe una igualdad de oportunidades, puesto que grandes multitudes de gente mueren sin haber oído jamás el Evangelio.

El no reformado objeta a la cuarta opción porque limita la salvación a un grupo selecto que Dios escoge. El reformado objeta a la segunda opción porque ve que la oportunidad universal de salvación no provee lo suficiente para salvar a nadie. El calvinista ve a Dios haciendo mucho más por la raza humana caída a través de la cuarta opción que a través de la segunda. El no calvinista ve justamente lo contrario. Piensa que dar una oportunidad universal, aunque está lejos de asegurarla salvación de nadie, es más benévolo que asegurar la salvación de algunos y no de otros.

El desagradable problema que tiene el calvinista se ve en la relación de las opciones tercera y cuarta. Si Dios puede, y de hecho escoge, asegurar la salvación de algunos, ¿por qué no asegura la salvación de todos? Antes de tratar de responder a esa pregunta, permítaseme primero indicar que éste no es simplemente un problema calvinista. Todo cristiano debe sentir el peso de este problema. En primer lugar, afrontamos la cuestión: "¿Tiene Dios el poder para asegurar la salvación de todos?" Ciertamente está dentro del poder de Dios cambiar el corazón de todo pecador impenitente y llevar ese pecador hacia sí. Si carece de tal poder, entonces no es soberano. Si tiene ese poder, ¿por qué no lo usa con todos?

El pensador no reformado responde en general diciendo que el hecho de que Dios imponga su poder a personas reacias es violar la libertad del hombre. Violar la libertad del hombre es pecado. Puesto que Dios no puede pecar, no puede imponer unilateralmente su gracia salvadora a pecadores reacios. Forzar al pecador a que quiera cuando el pecador no quiere, es hacer violencia al pecador. La idea es que, al ofrecer la gracia del Evangelio, Dios hace todo lo que puede para ayudar al pecador a ser salvo. Él tiene suficiente poder para forzar a los hombres, pero el uso de tal poder sería ajeno a la justicia de Dios.

Eso no proporciona mucho consuelo al pecador en el infierno. El pecador en el infierno debe de estar preguntando: "Dios, si tú realmente me amabas, ¿por qué no me forzaste a creer? Preferiría que mi libre albedrío fuese violado que estar aquí en este lugar de tormento eterno." Aun así, las súplicas de los condenados no determinarían la justicia de Dios si, de hecho, fuese erróneo que Dios se impusiera a la voluntad de los hombres. La pregunta que el calvinista hace es: "¿Qué hay de erróneo en que Dios origine la fe en el corazón del pecador?"

A Dios no se le requiere que busque el permiso del pecador para hacer con el pecador lo que le plazca. El pecador no pidió nacer en el país de su nacimiento, a sus padres, ni aun nacer en absoluto. Tampoco pidió el pecador nacer con una naturaleza caída. Todas estas cosas fueron determinadas por la decisión soberana de Dios. Si Dios hace todo esto que afecta al destino eterno del pecador, ¿qué habría de erróneo en que Él diera un paso más para asegurar su salvación? ¿Qué quería decir Jeremías cuando clamó: "¿Me sedujiste, Oh Señor, y fui seducido" (Jer. 20:7)? Ciertamente, Jeremías no invitó a Dios a seducirle.

La cuestión permanece. ¿Por qué salva Dios solamente a algunos? Si concedemos que Dios puede salvar a los hombres forzando sus voluntades, ¿por qué entonces no fuerza la voluntad de todos y les lleva a todos a la salvación? (Estoy utilizando aquí la palabra forzar no porque piense que existe un forzamiento erróneo, sino porque los no calvinistas insisten en este término.) La única respuesta que puedo dar a esta pregunta es que no lo sé. No tengo ni idea de porqué Dios salva a algunos pero no a todos. No dudo por un momento que Dios tenga poder para salvar a todos, pero sé que no escoge salvar a todos. No sé por qué. Una cosa sí sé. Si agrada a Dios salvar a algunos y no a todos, nada hay en ello que sea erróneo. Dios no está obligado a salvar a nadie. Si escoge salvar a algunos, esto en ninguna manera le obliga a salvar al resto. Una vez más la Biblia insiste que es la prerrogativa divina de Dios tener misericordia de quien quiera tener misericordia.

La alarma que oye gritar el calvinista generalmente en este punto es: "¡Eso no es equitativo!" ¿Pero qué se da a entender por equidad aquí? Si por equidad queremos decir igualdad, entonces, desde luego, la protesta es acertada. Dios no trata a todos los hombres por igual. Nada podría estar más claro en la Biblia que eso. Dios se apareció a Moisés de una manera en que no se apareció a Hammurabi. Dios concedió a Israel bendiciones que no concedió a Persia. Cristo se apareció a Pablo en el camino de Damasco de una manera en que no se manifestó a Pilato. Dios, simplemente, no ha tratado a todo ser humano en la Historia exactamente de la misma manera. Esto es obvio.

Probablemente lo que se quiere decir por "equitativo" en la protesta es "justo". No parece justo que Dios escoja a algunos para recibir su misericordia, mientras que otros no reciben el beneficio de la misma. Para tratar este problema debemos llevar a cabo una breve pero importante reflexión. Demos por supuesto que todos los hombres son culpables de pecado a los ojos de Dios. De esa masa de humanidad culpable, Dios decide soberanamente conceder misericordia a algunos de ellos. ¿Qué recibe el resto? Recibe justicia. Los salvados reciben misericordia y los no salvados reciben justicia. Nadie recibe injusticia.

La no justicia incluye todo lo que está fuera de la categoría de justicia. En la categoría de no justicia encontramos dos sub-conceptos, injusticia y misericordia. La misericordia es una buena forma de no justicia mientras que la injusticia es una mala forma de no justicia. En el plan de la salvación Dios no hace nada malo. Nunca comete injusticia alguna. Algunos reciben justicia, que es lo que merecen, mientras que otros reciben misericordia. Una vez más, el hecho de que uno recibe misericordia no demanda que los demás la reciban también. Dios se reserva el derecho de conceder clemencia.

Como ser humano, yo podría preferir que Dios concediese su misericordia a todos por igual, pero no puedo demandarlo. Si a Dios no le agrada dispensar su misericordia salvadora a todos los hombres, entonces debo someterme a su santa y justa decisión. Dios jamás, jamás, jamás está obligado a ser misericordioso hacia los pecadores. Ese es el punto que debemos enfatizar si hemos de comprender la plena medida de la gracia de Dios.

La verdadera cuestión es por qué Dios se inclina a ser misericordioso para con alguien. Su misericordia no le es demandada y, sin embargo, la concede a sus elegidos. La concedió a Jacob de una manera en que no la concedió a Esaú. La concedió a Pedro de una manera en que no la concedió a Judas. Debemos aprender a alabar a Dios tanto en su misericordia como en su justicia. Cuando Él ejecuta su justicia, no está haciendo nada erróneo. Está ejecutando su justicia conforme a su rectitud.

bY LeMS

7 comentarios:

  1. ...Cuando él ejecuta su justicia no está haciendo nada erróneo. Está ejecutando su justicia conforme a su rectitud"...
    La gente, en lineas generales ¿es mala?. No!. La inmensa mayoría de gente no hace el mal ni se lo desea a nadie. Hay gente mala en mundo que es otra cosa. Pero la gente, en lineas generales NO es mala. Si así fuera no habría nadie vivo a estas alturas. Muchísima gente busca a Dios. Unos en el Judaismo, otros en el Cristianismo, en el Islám, en el Budismo, otros a través del mismo agnosticismo ó cualquier otra forma de espiritualidad. Que el ser humano no sea perfecto es una cosa, que sea de por sí malo es otra. Si Dios es bueno, justo y misericordioso tendría que serlo con todo el mundo no solo con algunos ó de lo contrario nos encontraríamos con un infierno repleto de gente de buena fé. Yo podría aceptar, bajo tu análisis, que Dios es soberano, que actúa según su voluntad y que hace lo que quiere, pero de allí a pensar que sea justo hay un largo trecho. Si no tratas a todos por igual y les dás las mismas oportunidades...pues serás Dios y serás muy soberano pero de ninguna manera eres justo. Además en la Biblia dice que él hace al mudo mudo y al ciego ciego, y que también crea al hombre malo para el día de la venganza! ¿Qué tenemos entonces? ¿no será que los Calvinistas tienen razón? ¿O será que la Biblia no es un libro sagrado inspirado por Dios? ¿O será que ESE Dios no es realmente Dios y que el verdadero está en otro lado? ¿O será que quizás el concepto "Dios" es el que está errado? ¿O será que no existe?. Te diré; yo no sé si en realidad existe (me gustaría que así fuera) pero en la Biblia no está. La Biblia es un libro totalmente humano, sin nada de divino y súmamente problemático. En lo que estoy muy de acuerdo contigo es en que yo también deseo que algún ser bueno nos espere al final del camino...ojalá así sea. Te felicito por tu artículo, no es fácil encontrar tanta honestidad cuando se trata de Religión. Saludos.

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  2. Anonimo: Gracias por visitar y comentar en este blog.

    Quiero hacerle una pregunta.

    La respuesta que usted da, ¿es su opinión personal?, ¿o es lo que ested cree enseñan las Escrituras?

    Permitame mostrarle unas cuantas citas biblicas que hablan de la condición del hombre:

    Romanos 3:

    9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?
    En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles,
    que todos están bajo pecado.

    10 Como está escrito:
    No hay justo, ni aun uno;

    11 No hay quien entienda,
    No hay quien busque a Dios.

    12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
    No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

    13 Sepulcro abierto es su garganta;
    Con su lengua engañan.
    Veneno de áspides hay debajo de sus labios;

    14 Su boca está llena de maldición y de amargura.

    15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;

    16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;

    17 Y no conocieron camino de paz.

    18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.


    y por ultimo el versiculo 23 nos dice:

    23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

    Espero su respusta.

    Saludos


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  3. Hola LeMS: Muchas gracias por tu respuesta. Las citas que dejas son interesantes y desde luego que las conozco. Me preguntaste si "es mi opinón personal, ó es lo que yo creo que enseñan las escrituras". Te respondo: Es mi opinión pero sólo después de haber leído (las escrituras) y muchos otros libros, luego de haberme hecho mil preguntas, luego de haber buscado y rebuscado entre la historia y la arqueología. Lamentablemente lo que he podido encontrar es...nada. El éxodo, Abraham, Isaac, Jacob, la conquista de Canaán, la monarquía unificada, las tribus de Israel y un largo etc. no son históricos. Si algo no ocurre en el tiempo y en el espacio entonces no es un hecho real. Si el Antiguo Testamento no es histórico por ende tampoco lo es el Nuevo Testamento. Es por eso que mencioné en mi post anterior que la biblia no es un libro histórico. Es por eso que mencioné que si "Dios" en realidad existe no está en la biblia, éste es sólo un libro humano, de ahí que el dios que emerge de sus páginas es contradictorio e injusto. Por mucho que uno quisiera decir que es soberano, que hace lo que quiere...eso no le quita que sea injusto. No se si me dejo entender. El Dios de la Biblia NO es Dios. A lo que voy es a que creer en lo que dicen las escrituras no es creer en Dios ( y por ende en Jesús), es en realidad creer en LOS que la escribieron. No pretendo ofender a nadie LeMS, nada más lejos de mis intenciones, ni pretendo tampoco apartar a nadie de su fuente de esperanza, pero cómo puedo yo creer que Dios llame "santidad" a matar a los hijos de los Egipcios, cómo puedo llamar "bueno" a quien dice a los Israelitas que se alegren cuando estrellen a los hijos de los Babilonios contra las piedras para matarlos, ó que el hambre será tan grande que las madres se comerán a sus propios hijos...(y eso es sólo un botón de muestra). Que dice cosas lindas? Sí, también dice cosas lindas. Sobre todo el Nuevo Testamento. Citaste a Pablo de Tarso diciendo que "no hay ni uno solo que haga lo bueno" ¿no será que eso era lo que Pablo creía? (además de que contradice a Dios quien manifiesta lo contrario acerca de Job). Yo te pregunto algo LeMS: ¿Por qué se sigue aceptando la biblia como un libro histórico si no lo es?. Te agradezco el marco de respteo en el que te conduces. Mis respetos para tí también. Saludos.
    P.D. Mi nonbre es Mari.

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  4. Anonimno:

    Gracias por tus comentario, sobre lo ultimo que comentas, me podrias citar los libros y los autores que has leido sobre la hisoricidad de las Escrituras, yo te recomendaria un libro que de hecho estoy leyendo actualmente: Israel y las Naciones de F. F. Bruce, don dicho autor ademas de ser un respetable teologo y exegeta, es experto en Antiguo Testamente y este libro en especial tambien contiene imagenes y datos que corroboran la historicidad de muchas de las citas encontradas en la Biblia.

    Me parece que no has leido a los autores correctos, tambien te recomendaria un libro de Apologetica de Norman Geisler sobre la historicidad de Jesus y los libros del Nuevo Testamento. Puedes tambien consultar los escritos de un escritor secular llamado Falvio Josefo, creo que te servirá de mucha ayuda.

    Realmente no entiendo y lo digo con todo respeto, se pueda cuestionar la validez e historicidad de las Escrituras cuado de ellas existen mas de 5000 copias y muchas de ellas datan del siglo II, pero no se cuestiona muchos escritos seculares que incluso relatan hechos historicos y que los damos como ciertos, pero que de ella solo sobreviven unos cuantos manuscritos, creo yo eso yo es ironico.

    Por ultimo comparto con usted los 10 descubrimentos de la arqueologia Biblia del 2012:

    http://www.noticiacristiana.com/iglesia/israel/2013/01/publican-los-10-descubrimientos-de-la-arqueologia-biblica-del-2012.html

    Saludos y que el Señor le bendiga.

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  5. No resolvistes el problema, asumiendo Que Dios exista, entonces el humano no tiene ni un miligramo de culpa de sus pecados, nuestra naturaleza, nuestros instintos, nuestros sentimientos negativos fueron proveidos por Dios, todo lo que hacemos, sea bueno o malo, esta ligado a nuestro cerebro y si aceptamos que fuimos creados por Dios entonces nuestro cerebro con todas sus conecciones e impulsos bioquimicos y electricos, son parte de esa creacion

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    Respuestas
    1. Sergio, creo que no entendiste la entrada, las escrituras nos hablan en términos del hombre como un ser completo, aunque compuesto por alma(espíritu) y cuerpo, todo el hombre(su ser) incluyendo su voluntad está manchado por el pecado, es decir, la naturaleza del hombre después de la caída es una naturaleza pecaminosa, o dicho de otra manera, somos pecadores no porque pecamos, sino porque por naturaleza lo somos, es por eso que cada acción del hombre sin Cristo y sin la acción del Espíritu Santo sus acciones no son buenas, porque? Porque no tiene como fin glorificar a Dios, sino satisfacer sus propios deseos.

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  6. Darel Arte23/3/16 03:13

    “Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

    Archibal A. Hodge

    "y cualquier hombre que cree que la santificación depende de él mismo, y no sabe que el espíritu de Cristo sella al Cristiano eternamente, peresisamente para la santificación y glorificación, esta doblemente engañado y su existencia es peor que miserable".

    DJ-DAG

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“Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

Archibal A. Hodge

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