EL DIEZMO, LA EXPRESIÓN DE UNA RELACIÓN.


Por Dr. Gerald Nyenhuis Hendrichse

Es demasiado común pensar en el diezmo solamente como si fuera una manera que la iglesia emplea para sostenerse. Pero por lo menos en su desarrollo histórico, la idea de sostén no es la idea principal. Es cierto; y nadie lo duda, que el diezmo es un factor importante en la prosperidad institucional de la iglesia de Cristo. Pero  esto no quiere decir que la idea del apoyo económico es la idea principal en el diezmo. Repetimos; históricamente, este no es el concepto primordial.

Encontramos por primera vez la palabra: “diezmo” en el primer libro de la biblia. En Génesis 14:20 leemos que Abraham dio diezmos de todo a Melquisedec, el sacerdote del Dios Altísimo. Aquí no puede haber ni la menor sospecha de sostén económico para el pueblo de Dios, pues el pueblo de Dios es Abraham, quien da el diezmo. Abraham lleva la promesa de que Dios haría su pueblo del mismo Abraham. El diezmo aquí representa la relación que Abraham lleva con Dios. Abraham expresa la relación del pacto por medio del diezmo.

En el mismo libro de la biblia, en Génesis 28:22, encontramos la segunda referencia al diezmo. En esta ocasión encontramos que el pueblo de Dios, en este caso, Jacob, el portador de la promesa, promete dar el diezmo al Señor, porque supo que “Dios estuvo allí”, aunque no lo sabía antes. Aquí tampoco puede haber la más mínima sospecha de que se trata del sostén económico del pueblo de Dios. Podemos cuestionar la sinceridad de la fe de Jacob en ese momento, pero la promesa de Jacob era su manera de relacionarse con Dios, su manera de reconocer su relación de pacto con Dios. Jacob responde a la revelación con una respuesta de pacto, ofreciendo el diezmo como reconocimiento de pacto.

Debemos notar entonces que, desde el principio el diezmo tenía un significado diferente de la importancia económica que nosotros damos al diezmo su importancia estaba en la relación de una relación con Dios. Aunque el diezmo cobra cierta importancia económica más tarde, desde el principio no era así. La esencia del diezmo, desde sus orígenes, es una relación con Dios.


Soli Deo Gloria 
 bY LeMDS

GÉNESIS 6, HIJOS DE DIOS E HIJAS DE LOS HOMBRES

 
Por Rev. Carlos Cruz Moya

Estoy sorprendido de la insistencia retorcida de algunos de que los hijos de Dios de Génesis 6 son ángeles. Insistencia que los lleva a concluir que hubo una raza mitológica de híbridos antes del Diluvio.

Sinceramente se me hace un poco difícil discutir este tipo de tontería, pero las opiniones que he leído están alimentadas por una ignorancia bíblica y teológica increíble. Veamos:

1. Cuando nuestro Dios creo todo se declara en la Escritura que era bueno (Gen. 1:31), Al corto tiempo aparece Satanás indicando que la rebelión celestial pudo haber ocurrido entre el sexto o séptimo día y la narración del huerto. Aquí radica la importancia de nuestro argumento, la Biblia registra UNA SOLA REBELIÓN CELESTIAL. Si los hijos de Dios de Génesis fueran ángeles estaríamos ante una segunda rebelión angelical que en NINGÚN sitio de la Biblia se menciona. Siempre el texto bíblico cuando quiera hablar de Satanás y sus socios dice: El Diablo y SUS ANGELES (Mat. 25:41, Apoc. 12:9). Es un error doctrinal, una patraña hablar de una segunda rebelión. Ese es problema de identificar a los hijos de Dios de Gen. 6 con ANGELES. La rebelión de Satanás en el cielo siempre se ha presentado teológica y bíblicamente como una y colectiva.

2. Por todo lo que conocemos hoy de sexualidad y la atracción es imposible que un ángel las tenga. En la atracción sexual está presente la Testosterona, órganos sexuales, respuestas cerebrales, etc. Es parte de la maravilla de la creación de Dios como un regalo y propósito específico para el hombre y la mujer. Los Ángeles NO tienen estas cualidades y por lo tanto NO PUEDEN SENTIR ATRACCIÓN SEXUAL! Ese es uno de los principios que CRISTO quiere enseñar en Marcos 12:25.

Decir que los ángeles crearon cuerpos para lograr la copulación y procreación es un disparate tan aberrante que me sorprende la ignorancia de la misma:

a. Los ángeles no tienen capacidad para crear de la nada. Esa capacidad es exclusiva de Dios y punto. Cuando los ángeles aparecen en forma de apariencia humana en la Biblia, es bajo el permiso de Dios para unos propósitos específicos PORQUE SOLAMENTE DIOS PUEDE CREAR DE LA NADA.

b. Mucho menos crear cuerpos con capacidad de procrear lo cual significaría traer a existencia uno de los elementos básicos de la Concepción, ESPERMATOZOIDES, CROMOSOMAS, ETC, elementos de la vida que SOLAMENTE DIOS TIENE EN SU PODER.

3. El apóstol Pablo dice en Hechos 17:26: "Y de una sangre ha hecho TODO el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra;..." Miren el problema serio que tienen los que proponen el disparate de ángeles en Gen. 6; significa que aquí hubo un linaje que no perteneció a la primera pareja habitando este planeta. Por lo tanto el apóstol Pablo se equivocó. Al mismo tiempo el apóstol está mostrando un principio que siempre ha sido básico en la enseñanza teológica y bíblica, LA UNIDAD DE LA RAZA HUMANA. La unidad orgánica de la raza humana no existe en los ángeles porque ellos no descienden de un ancestro común como los humanos que venimos de Adán y Eva. Al hablar de descendientes híbridos destruimos la unidad de la raza y volvemos a decir que el apóstol se equivocó.

4. Esto más bien es una pregunta, ¿cuantos demonios se estarán enamorando ahora y dejándonos diablillos por todas partes? Todavía existen mujeres hermosísimas! Soberano disparate!

5. Por ultimo quiere mencionar los versículos 6 y 7 que tanto mal interpretan. Judas solamente está haciendo una comparación de violencia contra la naturaleza entre estas dos rebeliones.

Los de Sodoma fueron contra la naturaleza de sus cuerpos y los ángeles contra su naturaleza espiritual. Aquellos por homosexualidad y estos debiendo ser santos se convirtieron en demonios. No es la primera vez que la Biblia llama a la rebelión fornicación, (Jeremías 3:8; Ezequiel 16:28-29, Óseas 4:15, etc.)

Por lo tanto hnos. la Escritura es nuestra guía y ha hablado. 

SOLI DEO GLORIA.


 bY LeMDS

Objeción #2 al bautismo por inmersión


Por Jay Adams

Juan 3:


22 Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba. 23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. 24 Porque Juan no había sido aún encarcelado. 25 Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación. 26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. 

Por lo general este pasaje se considera como la fortaleza de los inmersionistas.

 Hay multitud de iglesias bautistas que se llaman “Enón”. De manera triunfante se declara que el versículo 23 resuelve por completo la cuestión del modo del bautismo. Si Juan tenía necesidad de “muchas aguas” para bautizar, sin duda alguna se sigue que bautizaba por inmersión. De lo contrario, ¿Por qué necesitaba tanta? Sin embargo, no resulta ser un caso que no tiene vuelta de hoja como pudiera parecer a primera vista. La traducción de Helen Montgomery fue publicada por Judson Press, una casa publicadora bautista. Por consiguiente, no debe mostrar señales de estar prejuiciada en favor del aspercionista. Sin embargo, Montgomery se esmeró en su fidelidad al texto griego. Nótese el cambio en la frase que generalmente se traduce “muchas aguas”. Ella la traduce “muchos riachuelos”. El original dice “hudata polla”, que traducido literalmente significa “muchas aguas”. Esta expresión es hasta más indefinida que los “muchos riachuelos” de Montgomery. Y claro, su traducción certera de polla como “muchos” no aporta al esclarecimiento de la cuestión.

Fíjense también en el término hudata. ¿Podemos determinar exactamente en qué consistían estas “aguas”? La opinión de Montgomery es que eran riachuelos, pero el contexto nos provee con información mucho más precisa. Si los bautistas que se congregan en una iglesia que se llama “Enón” solo supieran el significado de esta palabra, tendrían que enfrentarse con un problema serio ¡la palabra significa “manantiales” o “fuentes”! El Dr. William Hodges dice lo siguiente:

Enón, que es el plural de fuente o manantial, probablemente se llamó así por las muchas fuentes y manantiales que había en el lugar. Y esto concuerda con la frase griega hudata polla; muchas aguas, muchas fuentes o manantiales, en lugar de mucha agua contenida en un solo cuerpo.


Christi escribe:
Desafortunadamente para aquellos que están acostumbrados a encontrar aquí la evidencia para sostener la inmersión, estos manantiales que fluyen como hilitos de agua a través de prados pantanosos hasta llegar al rio Jordán ofrecen poco o ningún lugar en el cual llevar a cabo la práctica de la inmersión.

En realidad, si nos detenemos a reflexionar, el que Juan se hubiera alejado del rio Jordán  (que era la fuente más grande de agua en toda Palestina) con el fin de encontrar más agua en otros lugares resulta impensable. Sin embargo es muy interesante preguntarnos cuál fue la razón que indujo a Juan a dejar atrás el Jordán en ese momento. Christi propone la siguiente idea.

El pensamiento que sin duda motivó a Juan a cambiar de lugar era el contraste del agua clara y fresca de estos “muchos manantiales” con el turbio y sucio torrente del Jordán “desbordado por todas las orillas” como ocurría en estas épocas del año (Josué 3:15). Esto, acompañado del requisito insistente de la ley de que se usara agua limpia para bautizar, nos lleva a una conclusión sencilla en cuanto a por qué Juan buscó el cambio de escena. Una vez más vemos que todas las dificultades se disipan sencillamente usando la traducción adecuada. Juan bautizaba en Enón, cerca de Salim, porque allí había mucha agua o muchos manantiales, y todavía los hay en estos tiempos, y eso es todo el asunto. A decir verdad, esto no compone prueba de nada exceptuando quizá que Juan se estaba esforzando en cumplir la ley que, como el bien conocía, exigía que “los rociara con agua limpia”.

Lo dicho hasta ahora es meramente para introducir la razón principal por la cual hacemos alusión a este pasaje. El propósito de este capítulo es descubrir si es posible determinar el modo del bautismo juanino. Una vez contestadas las objeciones que se pueden presentar con relación a Juan 3:22-26, es el momento de destacar el aspecto de mayor relevancia de dicho pasaje. Para comenzar, nótese como los términos “bautizar” y “purificar” se usan de manera intercambiable. El evangelista menciona que Juan bautizaba en Enón meramente como un telón de fondo para lo que dirá después. Mientras tomaba lugar esta actividad, sucedió un incidente que ocasionó una discusión muy informativa. El apóstol primeramente escribe que un judío y algunos de los discípulos de Juan se enfrascaron en una controversia con relación a la “purificación”. Seguidamente, el autor acerca al lector con el fin de que pueda escuchar la conversación. Y descubrimos, para gran sorpresa nuestra, que la discusión tocante a la purificación ¡concierne al bautismo! La discusión es acerca de Cristo y de cómo Él está “bautizando” y todos están acudiendo a Él. Sin lugar a duda, las dos palabras “purificación” y “bautismo” se equiparan tan naturalmente como Pablo lo hiciera con las palabras “anciano” y “obispo” en su carta a Tito. Cada cual tiene derecho a su opinión, pero al parecer, la “fortaleza” bautista de Juan 3 no solo se ha derrumbado, sino que ha enfilado sus cañones sobre los defensores; porque ya hemos señalado que las “purificaciones” veterotestamentarias eran “rociamientos” (cf. Números 8:7 para saber el método). Sin embargo, por si acaso se requiere evidencia adicional, referimos al lector a los siguientes pasajes donde de manera uniforme a través de toda la ley, el método de purificación era mediante el rociamiento y nunca mediante la inmersión:

ANTIGUO TESTAMENTO        DESCRIPCIÓN

Levítico 14:6-7                             en el caso de la lepra
Salmo 51:7                                    en el caso de David
Números 19:11-13                        en el caso de contaminación con un cadáver.
Levítico 13:44                               en el caso de contaminación con la lepra.
Levítico 15:11 y 11:29-44           los fariseos usaban estos pasajes para enseñar que si antes
                                                     no se lavaban no comían (Véase Marcos 7:3-4). Se
                                                     “bautizaban” las manos etc.
Números 8:7                                en el caso de la expiación por los levitas.
Ezequiel 36: 26-27                      en el caso de la restauración de Israel.

Y nótese que en Hebreos 9, los “distintos tipos de bautismo” son denominados como purificaciones (Hebreos 9:13, 14, 22,23). Además de todos estos pasajes que hacen referencia a rociamientos, hay todavía otro incidente de extrema importancia que demostrará de forma concluyente que el bautismo era un requisito de la ley y que Juan lo llevó a cabo sin el uso de la inmersión. Tan destacado es ese evento que hemos reservado su estudio para el próximo capítulo.

Para más información sobre el tema, los invito a adquirir el libro de Jay Adams, lo distribuye la CLIR.

Ver objeción # 1


Soli Deo Gloria
bY LeMDS
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
“Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

Archibal A. Hodge

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------