El Catecismo Mayor de Westminster, Comentado por Johannes Geerhardus Vos

Pregunta 2. ¿Cómo podemos saber que hay un Dios?

R. La propia luz de la naturaleza en el hombre, y en las obras de Dios, claramente testifican que existe un Dios; Sin embargo, sólo su Palabra y su Espíritu lo revelan de manera suficiente y eficaz, a los hombres, para la salvación.

Referencias Bíblicas

·         Rom. 1: 19-20. Dios por la luz de la naturaleza y por sus obras.
·         Rom. 2: 14-16. La ley de Dios revelada en el corazón del hombre.
·         Sal. 19: 1-3. Dios revelado a través del cielo.
·         Hech. 17: 28. La vida humana depende totalmente de Dios
·         1 Cor. 2: 9-10. La revelación natural de Dios no es suficiente ni igual a su revelación especial, dada por Su Espíritu.
·         2 Tim. 3: 15-17. La Sagrada Escritura es revelación suficiente para la salvación.
·         Isa. 59: 21. El Espíritu y la Palabra de Dios fueron dados a Su pueblo del pacto, a diferencia de Su revelación natural, que es dada a toda la humanidad.


Comentarios

1. ¿Qué significa "luz de la naturaleza en el hombre"?

Significa la revelación natural de Dios en el corazón y en la mente del hombre. Esa “luz de la naturaleza” es común a todo el género humano.  Los paganos que jamás recibieron la revelación especial de Dios, la Biblia, tienen por naturaleza un cierto conocimiento de Dios y tienen en sus corazones una cierta conciencia de la ley moral (Rom. 2: 14-16.). Creer en Dios es natural para el hombre; solo que el “necio” dice en su corazón no hay Dios.

2. ¿Cuál es el sentido de “las obras de Dios”?

Esta expresión significa la revelación de Dios en la naturaleza exterior a la naturaleza humana. Incluye todo el reino de la naturaleza, grande o pequeño. El cielo estrellado, visto por el más poderoso de los telescopios y la más pequeña partícula de materia que pueda ser fotografiada por el microscopio electrónico, todo revela el Dios que los creó y gobierna. Las obras de Dios también incluyen todas las criaturas vivas y todas las obras de Dios en el curso de la historia humana. Todo da testimonio del Dios invisible que creo, preserva y controla todo.

 3. ¿Cuál es el mensaje que la luz de la naturaleza y las obras de Dios traen a la humanidad?

La luz de la naturaleza y las obras de Dios traen a la humanidad un mensaje sobre la existencia de Dios, Su eterno poder y deidad (Rom. 1: 19-20), Su gloria (Sal. 19:1), y Su ley moral (Rom. 2: 14-16). Esta revelación natural de Dios y de Su voluntad es suficiente para dejar a los hombres sin excusas por sus pecados (Rom. 1: 20-21).

4. ¿porque es que este mensaje de la luz de la naturaleza y las obras de Dios no es suficiente para las necesidades espirituales de la humanidad?

Esta revelación natural de Dios y de Su voluntad  es insuficiente para las necesidades espirituales de la humanidad, en su presente condición caída y pecaminosa, por dos razones: (a) Cuando la humanidad cayó en pecado su necesidad espiritual cambió, y ahora es mayor que cuando se creó la humanidad. Ahora el hombre requiere de la salvación  del pecado por la gracia de Dios a través de un mediador, sin embargo, la luz de la naturaleza  y las obras de Dios nada tienen que decir sobre la salvación del pecado; no revelan ningún evangelio ajustado a las necesidades del pecador. (b) La caída del hombre en pecado alteró su capacidad para recibir y entender incluso el mensaje que la luz de la naturaleza y las obras de Dios le manifiestan. El corazón y la mente del hombre se obscureció por el pecado (Rom. 1: 21-22). El resultado de esto fue que la revelación natural de Dios fue interpretada erróneamente y corrompida en idolatría (Rom. 1: 23). Esta inmersión en la religión falsa dio lugar, por su parte, a una terrible corrupción y desgracia moral (Rom. 1: 24-32). A pesar de todo esto, la revelación natural de Dios y Su voluntad aun deja al hombre sin excusa, porque el cambio de su necesidad y su presente incapacidad para comprender la revelación natural de Dios es culpa del propio hombre. La humanidad es responsable no solo por haber caído en pecado, sino también por todas las consecuencias de la caída.

5. ¿Qué revelación integral tenemos de Dios y de Su voluntad?

Tenemos, además de la revelación natural de Dios, Su revelación sobrenatural, hoy solo existe en la forma de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento. Esta revelación sobrenatural de Dios es a veces llamada Su revelación especial. Es llamada sobrenatural porque fue dada a hombres no por la obra de las leyes de la naturaleza, sino por la operación milagrosa de Dios el Espíritu Santo (2 Pe. 1:21).

6. ¿Cuáles son las principales diferencias entre la revelación natural de Dios y Su revelación en forma de Sagrada Escritura?

(a) La primera es dada sin excepción a todos los hombres; la última está limitada a aquellos a quienes la biblia alcanza. (b) La primera es suficiente para dejar a los hombres sin excusa; y la última es suficiente para la salvación. (c) La revelación de Dios en la forma de Sagrada Escritura es más clara y más definida que Su revelación natural. (d) La revelación de Dios en forma de Sagrada Escritura comunica verdades sobre Dios y Su voluntad y que estas además pueden ser conocidas por Su revelación natural.

7. Para que la revelación de Dios en la forma de Sagrada Escritura nos pueda hacer sabios para la salvación, ¿Qué más es necesario además de la Biblia?

Para que la Sagrada Escritura haga a alguien sabio para salvación se exige, además de la Biblia, una fe verdadera (2 Tim. 3: 15; Heb. 4:2). Esta fe verdadera es un don de Dios (Efe. 2: 8; Hech 16: 14) operada en el corazón del pecador por el Espíritu Santo de Dios (Efe. 1: 17-19). Por tanto, además de la Biblia se requiere la iluminación de la mente por el Espíritu Santo de manera que el pecador pueda entender y así apropiarse de la verdad para su salvación. El Espíritu Santo, en Su obra de iluminación, no revela otra verdad además de la que está revelada en la Escritura, porque solamente capacita al pecador para ver y para creer en la verdad revelada en la Biblia.

Traducción: AI Lenin MDS
[Julio 2017]

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“Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

Archibal A. Hodge

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