La Profecía y el Canon Cerrado

 
John MacArthur
Textos seleccionados

No hay ninguna revelación más fresca o más íntima que la Escritura. Dios no necesita darnos la revelación privada que nos ayude en nuestro caminar con El. “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16 – 17; énfasis nuestro). La Escritura es suficiente. Ofrece todo lo necesario para toda buena obra.

Los cristianos de ambos lados de la valla carismática deben darse cuenta de una verdad fundamental: la revelación de Dios es completa, por ahora. El canon de las Escrituras está cerrado. Cuando el apóstol Juan escribió las palabras finales del último libro del Nuevo Testamento, grabó esta advertencia: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” (Apocalipsis 22:18-19). Entonces, el Espíritu Santo añade una doxología, y cerró el canon.

Cuando el canon fue cerrado en el Antiguo Testamento después del tiempo de Esdras y Nehemías, siguieron cuatrocientos “años de silencio” cuando no hubo ningún profeta que hablara revelación de Dios en ninguna forma.

Ese silencio fue roto por Juan el Bautista al hablar Dios una vez más antes de la era del Nuevo Testamento. Dios luego movió a varios hombres a registrar los libros del Nuevo Testamento, y el último de ellos fue Apocalipsis. En el siglo 2 DC, el canon completo tal y como lo tenemos hoy fue reconocido. Los concilios de la Iglesia en el siglo 4 verificaron e hicieron oficial lo que la iglesia ha afirmado universalmente, que los sesenta y seis libros en nuestras biblias son la única verdadera escritura inspirada por Dios. El canon está completo.

¿Cómo Fue Elegido y Cerrado El Canon Bíblico?

Judas 3 es un pasaje crucial sobre la unidad de nuestras biblias. Esta declaración, escrita por Judas antes de que el Nuevo Testamento fuese completo, sin embargo, esperaba la finalización de todo el canon:

Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3)

En el texto griego el artículo definido antes de “fe” indica a la sola y única fe: “la fe”. No hay otra. Tales pasajes como Gálatas 1:23 (“Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe”) y 1 Timoteo 4:1 (“En los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe”) indica que el uso objetivo de la expresión “la fe” era común en los tiempos apostólicos. Henry Alford, el filósofo griego, escribió que la fe es “objetiva en este caso: la suma de lo que creen los cristianos” [Alford's Greek Testament, 4:530].

Tenga en cuenta también la frase crucial “una vez dada” en Judas 3. La palabra griega aquí es hapax, que se refiere a algo hecho por todo el tiempo, con resultados duraderos, que no necesita repetición. Nada hay que añadir a la fe que ha sido entregado “una vez”.

George Lawlor, quien ha escrito una excelente obra sobre Judas, hizo el siguiente comentario:

“La fe cristiana es inmutable, lo cual no quiere decir que los hombres y mujeres de cada generación no necesiten encontrarla, experimentarla, y vivirla, pero sí significa que cada nueva doctrina que surge, a pesar de que su legitimidad pueda ser afirmada verosímilmente, es una doctrina falsa. Todas las afirmaciones para comunicar alguna revelación adicional a la que ha sido dada por Dios en este cuerpo de verdad son afirmaciones falsas, y deben ser rechazadas.
(Judas 4, 5).

También importante en Judas 3 es la palabra “dada”. En el griego es un participio pasivo aoristo, que en este contexto indica un acto cumplido en el pasado con ningún elemento de continuidad. En este caso la voz pasiva: la fe no fue descubierta por los hombres, sino dada a los hombres por Dios. ¿Cómo pudo Él hacer eso? A través de su Palabra – la biblia.

Y es así a través de la Escrituras que Dios nos ha dado un cuerpo de enseñanza que es en definitiva y completa. Nuestra fe cristiana se apoya en la revelación histórica y objetiva.

Eso excluye todas las profecías inspiradas, videntes y otras formas de nueva revelación hasta que Dios hable de nuevo en el regreso de Cristo (cp. Hc 2:16-21; Ap 11:1-13).

Mientras tanto, la Escritura nos advierte que tengamos cuidado con los falsos profetas. Jesús dijo que en nuestra época “falsos Cristos y falsos profetas harán grandes señales y prodigios, para engañar, si es posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24). Señales y prodigios solamente no son prueba de que una persona habla en nombre de Dios. Juan escribió: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios, porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

En última instancia, la Escritura es la prueba de todo, es la norma del cristiano. De hecho, la palabra canon significa “regla”, “norma” o “vara de medir”. El canon de las Escrituras es la vara de medir de la fe cristiana, y está completo.

Desde el tiempo de los apóstoles hasta el presente, la verdadera iglesia siempre ha creído que la biblia está completa. Dios ha dado a su revelación, y ahora la Escritura está completa. Dios ha hablado. Lo que Él dio es completo, eficaz, suficiente, infalible, inerrante y autoritativo. Los intentos de agregar a la Biblia, y las afirmaciones de más revelación de Dios siempre han sido característicos de los herejes y sectarios, y no del verdadero pueblo de Dios.

Aunque los carismáticos niegan que ellos estén tratando de añadir a la Escritura, sus opiniones sobre la profecía, el don de profecía y la revelación realmente hacen esto. A medida que se añade – aunque involuntariamente – a la revelación final de Dios, se socava la singularidad y la autoridad de la Biblia. Nueva revelación, los sueños y las visiones son considerados como ataduras sobre la conciencia de los creyentes igual como el libro de Romanos o el evangelio de
Juan.

Algunos carismáticos dirían que las personas no entienden lo que ellos quieren decir por profecía y revelación. Ellos dirían que no se está haciendo ninguna cosa para cambiar las Escrituras o incluso para igualarlas. Lo que está pasando, asumen, es aclarar la Escritura tal y como se aplica o se dirige a un entorno contemporáneo, como fue la profecía de Agabo en Hechos 11:28.

La línea entre aclarar la Escritura y agregarle algo a ella es de hecho muy delgada. Pero, la Escritura no se aclara por escuchar a alguien que piensa que tiene el don de profecía. La Escritura se aclara al ser estudiada cuidadosamente y con diligencia. No hay atajos para interpretar la palabra de Dios con precisión (cp. Hc 17:11, 2 Tim. 2:15).

Los cristianos no deben jugar rápido y libremente con los temas de la inspiración y la revelación. Una comprensión exacta de las doctrinas es esencial para distinguir entre la voz de Dios y la voz humana. Los hombres que profesaban hablar por Dios, pero que hablaban sus propias opiniones debían ser ejecutados bajo la ley del Antiguo Testamento (Deuteronomio 13:1-5). Los creyentes del Nuevo Testamento son también instados a poner a prueba los espíritus, y a juzgar todas las supuestas profecías, evitando a los falsos profetas y a los herejes (1 Juan 4:1, 1 Cor. 14:29).

El Espíritu Santo está obrando poderosamente en la iglesia de hoy, pero no de la manera en que la mayoría de los carismáticos piensan. El papel del Espíritu Santo es capacitarnos para predicar, enseñar, escribir, hablar, testificar, pensar, servir y vivir. Él nos conduce a la verdad de Dios y nos dirige a la voluntad de Dios para nuestras vidas. Pero lo hace a través de la Palabra de Dios, nunca separado de ella. Referirse a la dirección del Espíritu Santo y la autonomía del ministerio como fuente de inspiración o revelación es un error. Utilizar frases tales como “Dios me habló”, o “Esto no fue idea mía, el Señor me la dio”, o “Estas no son mis palabras, sino un mensaje que he recibido del Señor” confunden la cuestión de la dirección del Espíritu en la vida de los creyentes hoy.

Invitar a este tipo de confusión hace caer en el juego erróneo que niega la singularidad y la autoridad absoluta de la Escritura. Los términos y conceptos de Efesios 5:18-19 y 2 Pedro 1:21 no deben ser mezclados. Ser lleno del Espíritu y hablar con salmos e himnos no es lo mismo que ser movido por el Espíritu Santo para inspirar a escribir la Escritura.

bY LeMS

4 comentarios:

  1. Con todo el respeto que se merece hermano, está pasando por alto la Escritura en el Nuevo Testamento que habla acerca de los dones espirituales y uno de ellos es el don de profecía, (1a Cor. 12: 1-10, es correcto probar los espíritus pero profetizar en ningún modo significa añadir nuevos libros a la Sagrada Escritura, sino que es un don para edificar a la iglesia como la misma Escritura lo dice,(ia Cor. 14:4) y esta profecía se prueba en que esté "en línea" con la Escritura, por ejemplo: si alguien dice que es profeta y dice que Jesucristo vendrá mañana, encontramos una falsa profecía porque la Biblia dice que nadie sabe la hora cuando vendrá El Hijo del Hombre, sólo El Padre (Mateo 24:36. Concluyo en que el don de profecía no es un intento en ningun sentido de agregar material a la Sagrada Escritura, sino un don vigente dado por Dios a aquellos que se lo piden (1a Cor. 14:12)los cuales cesarán cuando venga Jesucristo (1a. Cor. 13:8-10, como posdata quiero decir que el criticar a los hermanos de otra denominación es caer en el sectarismo (Yo soy de Pedro, yo de Apolos, yo de Juan) y crea más división en el cuerpo de Cristo.

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  2. Hermano Juan:

    Gracias por leernos, y gracias por comentar.

    Creo firmemente que la exegesis que presenta el pastor y Maestro Jhon MacArthur es contundente.

    Si observas el titulo del blog se llama Teologia Reformada, es mi proposito exponer y presentar la posicion Reformada para edificacion de aquellos que sostienen tal posicion.

    Hermano, el don de profecia del cual se habla en 1 Corintios no se refiere a una nueva profecia (nueva revelacion), sino a la predicacion del Evangelio de Jesucristo, la peofecia de la cual hablaron: La ley y los profetas tuvo su cumplimiento en Jesus, de el se dice que es el profetas de profetas, San Juan dice que es el es el verbo o la Palabra, Pablo antonces no está diciendo que habra nueva revelacion, la profecia al compararla con las lenguas, dice que no edifica si se habla en lengua extraña y desconocida, es mejor predicar para que entienda, para que sea edificada la iglesia en la predicacion del evangelio de Jesucristo.

    DICES: don de profecía no es un intento en ningun sentido de agregar material a la Sagrada Escritura, sino un don vigente dado por Dios a aquellos que se lo piden (1a Cor. 14:12)

    R/= 1ro. ¿Sino es un intento de agregar, ¿cual es el proposito entonces?, que acaso las Escrituras no es suficiente?, la "nueva profecia" es una afrenta directa a la Sola Scriptura, es buscar lo que segun no se contiene en la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16 y 17).

    2o. Dices: sino un don vigente dado por Dios a aquellos que se lo piden

    R/= otro error de su parte hermano, ¿donde queda la soberania de Dios, donde queda la soberania del Espiritu Santo? ¿Donde queda el pasaje de 1 cor. 12:11?

    11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

    DICES: los cuales cesarán cuando venga Jesucristo (1a. Cor. 13:8-10

    R/= Mi respuesta a esto que dices, está en esta otra entrada que subí:

    http://inp-reformada.blogspot.mx/2010/08/cesaron-las-lenguas_16.html

    Y por ultimo.

    DICES: criticar a los hermanos de otra denominación es caer en el sectarismo

    R/= El error es error, es tarea de todo maestro enseñar a la iglesia la sana doctrina, el error de aquellos que lo enseñan obviamente con todo respecto.

    Si a nosotros como Reformados que creemos que esos dones han cesado, que como señal sirvieron a su proposito. Los demas que creen lo contrario nos dicen que no tenemos el Espiritu Santo, que no somos Cristianos, que somos pocos espirituales etc. etc. Me parece logico y obvio que presentemos defensa y a su vez que las herramientas a los hermanos que esta pasando por una situacion como esta.

    GRacias por comentar.

    Estoy a sus ordenes.

    Saludos

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  3. Observo un error en la exposición inicial y es que la escritura en Apocalipsis 22:18-19 que dice "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” se refiria únicamente al propio libro de Juan y no a lo que tenemos hoy por Biblia, ya que Moises dijo las mismas palabras en Deuteronomio 4:1-2, "Ahora, pues, oh Israel, escucha los estatutos y decretos que yo os enseño, para que los ejecutéis y viváis, y entréis a tomar posesión de la tierra que Jehová, el Dios de vuestros padres, os da. No aañadiréis a la palabra que yo os mando ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.".
    Si esas palabras se quisieran aplicar al canon completo con Moises se terminaria, pero no fie así ambos Moises y Juan se referian solo a sus escritos.

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  4. AG:

    No veo error alguno, hay una razon por la cual Apocalipsis es el ultimo libro del canon de las Escrituras, si el canon no está cerrado, entonces hay motivos suficientes para agregar nuevas revelaciones a las Escrituras.

    Por otro lado no veo como puedas comparar los mandamientos de Dios (su ley y estatudos) y la profecia como revelacion de hechos y juicio tanto para Israel como para las naciones en general.

    Saludos

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“Cualquier hombre que piensa que es cristiano y que ha aceptado a Cristo para la justificación sin haberlo aceptado al mismo tiempo para la santificación, se halla miserablemente engañado en la experiencia misma”

Archibal A. Hodge

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